El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es uno de los trastornos endocrinos y metabólicos más comunes en las mujeres premenopáusicas, con una prevalencia similar a la de enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2. Afecta significativamente la calidad de vida de las pacientes y, a pesar de su frecuencia, sigue estando infradiagnosticado.
El SOP se caracteriza por un aumento leve de los niveles de andrógenos en la mujer, conocidas como ‘hormonas masculinas’. Este trastorno afecta a aproximadamente una de cada 10 mujeres a nivel mundial. Las manifestaciones clínicas se dividen en tres grupos principales:
- Alteraciones dermocosméticas: Incluyen hirsutismo, acné, alopecia y otros problemas dermatológicos que pueden tener un impacto psicoemocional en la paciente.
- Alteraciones reproductivas: Las mujeres con SOP experimentan alteraciones en su ciclo menstrual, que pueden llevar a hiperplasia endometrial y subfertilidad.
- Alteraciones metabólicas: Se observa un aumento del tejido adiposo visceral, lo que aumenta el riesgo de prediabetes, diabetes, hipertensión arterial y otros problemas de salud.
El SOP tiene un origen complejo, con factores genéticos y ambientales que pueden influir en su desarrollo. Es importante destacar la importancia de mantener un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada, actividad física regular y evitar hábitos dañinos como el tabaquismo.
El tratamiento del SOP se centra en abordar los síntomas específicos de cada paciente. Puede incluir la utilización de anticonceptivos orales para controlar el exceso de andrógenos, la monitorización de la ovulación en mujeres con deseo de embarazo, y medidas para prevenir complicaciones metabólicas.
En casos de obesidad grave, la cirugía metabólica puede ser una opción efectiva para restaurar la fertilidad y mejorar los síntomas del SOP. Es fundamental un enfoque integral que combine tratamiento médico, cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas para abordar esta compleja condición de manera efectiva.
