Madrid, 8 Ene. (EDIZIONES) – Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en las mujeres, pero siguen estando infradiagnosticadas y rodeadas de prejuicios médicos. La cardióloga Antonia Sambola alerta de que, a partir de la menopausia, la caída de los estrógenos dispara el riesgo y hace imprescindible un chequeo cardiológico específico, especialmente a partir de esa etapa vital de la mujer.
Durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, la doctora Antonia Sambola desmonta los mitos sobre el infarto femenino y explica por qué los síntomas no siempre son como se describen en los libros. Detalla las claves para proteger el corazón de la mujer a lo largo de toda su vida, desde el control de la tensión hasta el abandono del tabaco.
Sambola, actual directora de la Unidad de Enfermedad Cardiovascular en la Mujer en la Clínica Sagrada Familia de Barcelona, lamenta que la salud cardiovascular femenina haya estado relegada a un segundo plano, detrás del área ginecológica o reproductiva, a pesar de ser la primera causa de muerte en las mujeres.
La cardióloga destaca la importancia de prestar atención a los principales síntomas de alarma en las mujeres con problemas cardiovasculares. Además, enfatiza la necesidad de una medicina más personalizada, basada en la evidencia científica, para un diagnóstico preciso y oportuno.
En cuanto a los factores de riesgo cardiovascular en las mujeres, Sambola menciona la importancia de controlar la diabetes, evitar el tabaco, y estar alerta ante antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares. También destaca que el riesgo cardiovascular aumenta después de la menopausia debido a la disminución de los estrógenos, lo que hace necesario un seguimiento especializado.
En resumen, para cuidar el corazón de la mujer, la nutrición, el ejercicio, el sueño, la gestión del estrés y la abstinencia del tabaco son fundamentales. Asimismo, realizar chequeos cardiológicos periódicos, especialmente durante la menopausia, y mantener un control anual de la presión arterial y los niveles de lípidos, son medidas clave para prevenir enfermedades cardiovasculares en las mujeres.
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