Madrid, 17 Ene. (EDIZIONES) – ¿Alguna vez te has sorprendido pensando o actuando de una forma que no encaja con la imagen que tienes de ti mismo? La personalidad no es una estructura rígida, ni una etiqueta inamovible: es un constructo complejo que se empieza a forjar en la infancia, se moldea con el entorno, con el apego, y con la genética, y que continúa evolucionando a lo largo de toda la vida.
Según el psicólogo sanitario Gabriel Pozuelo, la personalidad varía mucho dentro de una misma persona y a lo largo de la vida. Pozuelo destaca que la personalidad de una persona se empieza a configurar en las etapas tempranas de la vida, influenciada por el entorno, el apego, la genética, y las figuras de apego. Además, la carga genética también influye en la configuración de la personalidad, así como el entorno social y cultural.
Contrario a lo que muchos piensan, Pozuelo asegura que la personalidad puede evolucionar a lo largo de la vida y que es posible modificarla. A través de recursos y técnicas, es posible trabajar aspectos de la personalidad, incluso si no se produce un cambio drástico. Es importante poner voluntad para trabajar en el interior y comprender las diferentes facetas de la personalidad.
Es fundamental huir de las etiquetas que nos imponemos o que nos imponen los demás, ya que estas pueden limitar nuestra capacidad de crecimiento y desarrollo personal. Pozuelo enfatiza en la importancia de conocerse a uno mismo, entender por qué pensamos y actuamos de cierta manera, y estar dispuestos a cambiar aquello que nos limita.
En resumen, la personalidad es un constructo complejo que se va formando a lo largo de la vida, influenciado por diversos factores. Es posible modificar aspectos de nuestra personalidad y transformar la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. El autoconocimiento y la voluntad de cambio son clave para un desarrollo personal saludable.
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