Madrid, 29 Mar. (EDIZIONES) – El desfase horario que se produce habitualmente con el jet lag también suele suceder con el cambio horario. En la madrugada de este domingo nos pasamos al horario de verano, lo que significa que tendremos más horas de luz a lo largo del día. Sin embargo, esta medida ha sido objeto de críticas por parte de varias instituciones a nivel nacional, europeo e internacional que han pedido su modificación.
Según el doctor Darío Acuña, uno de los mayores investigadores en melatonina, el cambio horario nos expone a recibir luz hasta altas horas de la noche, lo que bloquea la producción de melatonina en nuestro organismo. Este cambio afecta nuestro ciclo de sueño, provocando que durmamos más tarde y alterando nuestra calidad de descanso.
El horario de verano, que fue instaurado en España a partir de 1940, nos sitúa dos horas por delante de la zona central de Greenwich. A pesar de que se ha argumentado que el cambio horario contribuye al ahorro energético, estudios científicos demuestran que no se ha ahorrado ni un solo euro desde su implementación. Por el contrario, este cambio afecta negativamente a la salud humana, pudiendo incrementar hasta un 20% los eventos cardiovasculares en mujeres durante el verano.
Acuña recalca que el horario de invierno es el más adecuado para la salud humana, ya que reduce la exposición a la luz solar durante la tarde y noche, lo que favorece la producción de melatonina y el inicio temprano del sueño. A pesar de las recomendaciones de expertos, la Comisión Europea no obliga a ningún país a modificar su horario actual, lo que ha generado controversia y debate sobre la conveniencia de mantener el cambio horario en el futuro.
FUENTE
