La Navidad es una época del año que dispara la impulsividad en los niños, con luces, regalos, anuncios y rutinas alteradas que generan deseos constantes pero también frustración y emociones difíciles de manejar. Mónica Fraca Villar, psicóloga infantil, explica que esta sobrecarga emocional se debe a la estimulación constante que reciben los niños durante estas fechas.
En este contexto, es fundamental que los padres jueguen un papel clave en la regulación de las emociones de los niños. Es importante establecer límites claros y estables, adelantarse a posibles conflictos y explicar el porqué de las decisiones desde un punto de vista emocional. Además, es crucial no ceder ante los caprichos de los niños, acompañándolos en su frustración sin cambiar las normas establecidas.
Fraca también destaca la importancia de construir rituales familiares no materiales durante la Navidad, como cocinar juntos, elegir una canción especial o preparar un detalle para alguien. Estos momentos serán los que los niños recordarán con más cariño y que les enseñarán valores más profundos que el simple materialismo.
En resumen, durante la Navidad es fundamental mantener la calma, establecer límites claros, validar las emociones de los niños y fomentar rituales familiares significativos. De esta manera, se podrá disfrutar de unas fiestas más equilibradas emocionalmente para todos los miembros de la familia.
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