Factores como la dieta, el descanso, el ejercicio y el estrés son determinantes para nuestra salud y pueden influir en nuestra vulnerabilidad frente a infecciones respiratorias o digestivas. Con pequeños cambios en nuestro estilo de vida y una adecuada regulación del sistema inmune, es posible fortalecer nuestras defensas durante el otoño e invierno.
Según la presidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), Silvia Sánchez-Ramón, la susceptibilidad a enfermedades infecciosas está relacionada con diferencias en la inmunidad de las mucosas, la composición del microbioma, factores genéticos y ambientales. Tanto el tracto respiratorio como el digestivo comparten mecanismos inmunológicos similares, pero presentan diferencias en la exposición a gérmenes, en la estructura de sus barreras y en la regulación inmunitaria.
La variabilidad en la respuesta inmunitaria está determinada por factores genéticos complejos, la microbiota y los hábitos de vida. La alimentación, el descanso, el ejercicio físico y la gestión del estrés pueden influir significativamente en nuestra predisposición a infecciones.
La microbiota intestinal y oral juega un papel importante en nuestra vulnerabilidad a virus e infecciones, ya que modula la inmunidad de las mucosas y sistémica. Una dieta equilibrada, rica en fibra y micronutrientes, favorece la diversidad de la microbiota y fortalece la función inmunitaria.
Además, factores como el sueño insuficiente, el estrés crónico y el sedentarismo pueden alterar la función inmunitaria y aumentar la susceptibilidad a infecciones. Por otro lado, la genética también influye en la respuesta inmunitaria y en la interacción con la microbiota.
Para fortalecer nuestro sistema inmunitario y reducir la susceptibilidad a infecciones durante el otoño e invierno, es recomendable optimizar nuestros hábitos de vida, mantener una alimentación variada y equilibrada, minimizar la exposición a factores ambientales adversos, descansar adecuadamente, hacer ejercicio físico regularmente y vacunarse según el riesgo individualizado.
En resumen, cuidar nuestra alimentación, descanso, ejercicio y manejo del estrés puede tener un impacto positivo en nuestra salud y en la capacidad de nuestro sistema inmunitario para defendernos de enfermedades respiratorias y digestivas.
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