Muchos de los hábitos que consideramos inofensivos, como aguantar las ganas de ir al baño o incluso orinar en la ducha, pueden tener consecuencias negativas en nuestra salud urinaria a largo plazo. Según la experta Pérez, estos comportamientos pueden afectar el funcionamiento de la vejiga y el suelo pélvico, lo que puede derivar en problemas en el futuro.
Por ejemplo, orinar en la ducha puede condicionar al cuerpo y dificultar la relajación del suelo pélvico, lo que afecta la forma en que la vejiga se vacía naturalmente. Del mismo modo, aguantar las ganas de ir al baño con frecuencia puede hacer que la vejiga se acostumbre a llenarse más de lo recomendado, alterando su funcionamiento y afectando el suelo pélvico.
Además, no sentarse completamente en el inodoro por motivos de higiene o no relajar el suelo pélvico durante la micción puede provocar una acumulación de orina residual, aumentando el riesgo de infecciones urinarias y contribuyendo a la pérdida de tono muscular en la zona pélvica.
Para prevenir estos problemas y mantener una buena salud urinaria, es fundamental entrenar y fortalecer el suelo pélvico. Según Pérez, realizar ejercicios específicos como los Kegel de manera constante puede ser muy beneficioso. Además, recomienda el uso de ejercitadores como KegelSmartTM 2 de INTIMINA, que se adapta a las necesidades individuales de cada mujer y ofrece un programa de entrenamiento guiado por vibración en solo cinco minutos.
En resumen, cuidar la salud del suelo pélvico y mantener buenos hábitos relacionados con la micción son clave para prevenir problemas futuros y mejorar la calidad de vida en general.
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