El 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación del Autismo, una fecha importante para destacar la importancia de entender y detectar el autismo en niñas, un fenómeno invisible pero frecuente. Expertos alertan sobre el masking o camuflaje social en las niñas con autismo, una capacidad para imitar conductas neurotípicas que puede retrasar el diagnóstico y dificultar el acceso a los apoyos tempranos.
En España, se estima que el autismo afecta a 1 de cada 100 personas, lo que representa aproximadamente 500.000 personas en el país. El autismo es una condición del neurodesarrollo que se manifiesta desde las primeras etapas de la vida, caracterizada por una forma diferente de procesar la información y relacionarse con el entorno.
Uno de los sesgos históricos más importantes ha sido la invisibilidad de las mujeres dentro del espectro autista. Las niñas con autismo suelen presentar una mayor motivación social y una capacidad innata para el camuflaje, lo que puede hacer que pasen desapercibidas en el entorno escolar.
El masking se entiende como la imitación consciente o inconsciente de conductas neurotípicas, lo que puede dificultar el diagnóstico en las niñas y tener un alto impacto emocional en la edad adulta. Por ello, es fundamental una intervención temprana y un enfoque sensible al género para reducir el tiempo de diagnóstico.
El diagnóstico del autismo es fundamentalmente clínico, a través de los criterios DSM-V. En España, el diagnóstico del autismo se sitúa entre los 4-5 años, con un posible retraso de 14 meses en las niñas en comparación con los niños. La identificación temprana de síntomas de TEA facilita una intervención precoz y un abordaje personalizado para cada paciente.
En resumen, comprender cómo se manifiesta el autismo en niñas es clave para detectar esta condición de manera temprana y brindar el apoyo necesario. Es fundamental un enfoque multidisciplinar y una coordinación adecuada para garantizar un diagnóstico preciso y una intervención efectiva en el autismo infantil.
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