Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Salamanca, el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (Ibsal) y el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA) ha demostrado que el consumo de alcohol, ya sea crónico, agudo u ocasional, provoca alteraciones medibles en la expresión de genes clave para el metabolismo energético. Estas conclusiones abren nuevas posibilidades para la detección temprana del daño, el tratamiento personalizado y el diseño de políticas de salud pública más efectivas contra el trastorno por consumo excesivo de alcohol.
El estudio, publicado en la revista científica Antioxidants y dirigido por Maura Lina Rojas Pirela y Miguel Marcos Martín del grupo Enfermedades autoinmunes, alcohol y metabolismo del Ibsal, revela que el alcohol afecta la expresión de genes relacionados con la glucólisis, la principal vía metabólica mediante la cual las células obtienen energía a partir de la glucosa. Esta alteración en la expresión génica afecta órganos vitales como el hígado, el cerebro y el sistema inmunitario.
Según los investigadores, el alcohol no solo modifica genes de la glucólisis en personas con trastorno por consumo de alcohol, sino también después de una intoxicación alcohólica puntual, incluso en individuos sin dependencia. Este hallazgo desafía la creencia común de que los efectos del alcohol son temporales cuando se consume de forma ocasional.
El impacto del alcohol en las enzimas sensibles al estrés oxidativo, que pueden dañar proteínas, lípidos y ADN, es evidente en el estudio. Se observa una conexión entre la reprogramación metabólica, el estrés oxidativo y el daño orgánico, lo cual es fundamental en la fisiopatología del consumo excesivo de alcohol.
Además, se identificaron biomarcadores moleculares en sangre que podrían utilizarse en aplicaciones clínicas para monitorear la exposición al alcohol, detectar daño metabólico temprano y personalizar tratamientos. Estos biomarcadores podrían estratificar a los pacientes según su riesgo, permitiendo intervenir antes de que aparezcan síntomas clínicos.
El estudio también plantea la necesidad de validar estos biomarcadores en cohortes más amplias, realizar estudios longitudinales y combinar datos con proteómica y metabolómica para comprender mejor el impacto del alcohol. En el ámbito de la salud pública, se destaca la importancia de concienciar sobre los riesgos del consumo de alcohol, ya que no existe un nivel seguro de consumo.
En resumen, este estudio ofrece nuevas perspectivas para comprender los efectos del alcohol en el organismo a nivel molecular, lo que podría tener un impacto significativo en la prevención y el tratamiento de los daños asociados al consumo excesivo de alcohol.
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