Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), respaldado por la Fundación La Caixa, ha revelado que los factores relacionados con el trabajo juegan un papel significativo e independiente en el riesgo de desarrollar Covid persistente.
Los resultados, publicados en la revista ‘BMJ Occupational & Environmental Medicine’, muestran que una parte sustancial de los casos de Covid persistente podrían prevenirse mediante medidas específicas en el lugar de trabajo. El análisis se basó en datos de más de 2.000 personas adultas empleadas en Cataluña, que habían tenido una infección confirmada por Sars-Cov-2.
De estas personas, el 23,7% desarrolló Covid persistente, con síntomas neurológicos, musculoesqueléticos y respiratorios como los más comunes. Factores como ser mujer, tener bajo nivel educativo, obesidad y haber experimentado infecciones más graves aumentaron el riesgo, mientras que la vacunación previa, haber pasado la infección durante la ola Ómicron y una mayor edad actuaron como factores protectores.
La ocupación también se identificó como un factor determinante, con trabajos de alto riesgo frente al Covid-19 mostrando un 44% más de probabilidades de desarrollar Covid persistente. Trabajar presencialmente en lugar de teletrabajar, el uso inconsistente de mascarillas y desplazarse en transporte público también aumentaron el riesgo.
Los resultados del estudio, coherentes con la evidencia internacional, resaltan la importancia de implementar medidas en el ámbito laboral para prevenir la infección y mitigar sus consecuencias a largo plazo. Se hace un llamado a reforzar las campañas de vacunación, proporcionar equipos de protección y realizar chequeos de salud periódicos para ocupaciones de alto riesgo. Los autores instan a los responsables políticos a ampliar el reconocimiento y la compensación del Covid persistente relacionado con el empleo.
Este estudio subraya la necesidad de considerar los factores laborales en la lucha contra el Covid persistente, destacando la importancia de proteger a los trabajadores y adoptar políticas específicas para reducir la incidencia de esta enfermedad prolongada.
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