El Congreso Internacional Universidad y Discapacidad de la Fundación ONCE, celebrado en Granada durante tres días, concluyó su séptima edición con la lectura de un manifiesto en el que más de 400 expertos participantes instaron a las universidades a comprometerse profundamente con la inclusión social. En el manifiesto se destacó la importancia de garantizar la participación plena de toda la comunidad universitaria, eliminando barreras y promoviendo entornos más inclusivos y justos.
Se enfatizó que las universidades no solo deben tener en cuenta la presencia de personas con discapacidad en sus aulas y despachos, sino que también deben preocuparse por su bienestar psicológico y socioemocional. Se abordó el tema de la digitalización y la Inteligencia Artificial, señalando que deben ser herramientas de ayuda para las personas con discapacidad en la educación superior.
Además, se hizo hincapié en la importancia de la formación de personas con discapacidad intelectual en la universidad y en la necesidad de intensificar la cooperación con universidades iberoamericanas para avanzar en la inclusión. Se destacó la importancia de crear un marco de accesibilidad digital universitaria a nivel europeo y nacional.
El evento contó con la participación de más de 400 expertos, representantes institucionales e investigadores de 25 nacionalidades, así como docentes y estudiantes con discapacidad. Durante tres días se llevaron a cabo conferencias, mesas de diálogo, talleres prácticos y otras actividades relacionadas con la inclusión en la educación superior.
El lema central del congreso fue «Tendencias y desafíos para una universidad inclusiva», abordando temas como la accesibilidad, la innovación docente, la empleabilidad y la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación superior. El evento fue organizado por la Fundación ONCE y la Universidad de Granada, con el apoyo de diversas entidades y organismos.
En resumen, el congreso fue un espacio de reflexión y acción en torno a la inclusión en la educación superior, destacando la importancia de crear entornos más inclusivos y justos para toda la comunidad universitaria, especialmente para las personas con discapacidad.
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