La investigación realizada en ratas Wistar ha demostrado que modificar la microbiota intestinal a través de la dieta puede ser una estrategia efectiva para prevenir o modular conductas relacionadas con el consumo de alcohol.
El estudio evaluó seis dietas diferentes, incluyendo una estándar y cinco enriquecidas con diferentes tipos de fibras. Se observó que las fibras fermentables, como la inulina, la pectina y la goma guar, redujeron la ingesta de alcohol entre un 40% y un 60%. Estas fibras también favorecieron un aumento de las bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta, esenciales en la comunicación entre el intestino y el cerebro.
Además, se encontró que las fibras fermentables disminuyeron la abundancia de bacterias asociadas a la disbiosis inducida por el alcohol. Estos beneficios en la microbiota intestinal se mantuvieron incluso después de la exposición repetida al alcohol, lo que sugiere que las fibras fermentables podrían ejercer un efecto protector frente a los daños derivados del consumo excesivo de alcohol.
El trabajo, llevado a cabo por un equipo multidisciplinario de expertos de la Universidad Complutense de Madrid, combina técnicas de análisis microbiológico, paradigmas conductuales de consumo de alcohol y seguimiento longitudinal. Los resultados de este estudio en ratas abren la puerta a la exploración de intervenciones dietéticas con fibras fermentables en ensayos clínicos, con el objetivo de verificar si estos efectos también se pueden reproducir en humanos.
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