La profesora de Psicología de la Universidad Europea Mariola Fernández ha alertado sobre el impacto negativo en la salud mental de muchos jóvenes debido a la dificultad para acceder a la compra o alquiler de una vivienda. Esta situación prolongada genera una constante incertidumbre que puede desembocar en ansiedad y agotamiento psicológico.
Según Fernández, la llamada «hipoteca emocional» no está relacionada con el aumento de los tipos de interés o los bajos salarios, sino con la sensación persistente de que, a pesar de cumplir con las expectativas académicas y profesionales, los jóvenes no pueden asegurar una base mínima de seguridad.
Para muchos jóvenes, la imposibilidad de adquirir una vivienda les hace sentir que han fracasado o que están estancados, especialmente al compararse con generaciones anteriores o con personas de su entorno que sí han logrado este objetivo. Esta percepción de un problema estructural como un fracaso individual agrava su inseguridad y autoestima.
La crisis actual del mercado inmobiliario refleja una brecha entre las expectativas sociales y la realidad económica, exacerbada desde conflictos como la guerra de Irán. Fernández destaca la responsabilidad de la sociedad en cumplir las promesas hechas a esta generación y aboga por abordar este problema de manera integral, combinando soluciones estructurales en el mercado inmobiliario con apoyo psicológico para mitigar el sufrimiento causado por esta «pandemia emocional silenciosa».
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