Con la llegada del fin de las vacaciones, muchas familias comienzan a prepararse para la ‘vuelta al cole’ y a pensar en todo el material y la indumentaria que necesitarán los más pequeños en el nuevo curso. En este sentido, el calzado es uno de los elementos más importantes a tener en cuenta, y es crucial no dejarse llevar por modas, sino considerar la morfología del pie del niño.
Según el Instituto de Cirugía Podológica de la Comunidad Valenciana (ICOPCV), es fundamental seleccionar el calzado adecuado para cada caso, especialmente si el niño tiene necesidades especiales, como caídas frecuentes, desgaste desigual de la suela o molestias. Antes de adquirir nuevos zapatos al inicio del curso, se recomienda que un podólogo evalúe el desarrollo del pie, la marcha, la pisada y la musculatura del niño para aconsejar sobre el calzado más adecuado.
El calzado respetuoso imita la forma de andar descalzo, siendo flexible, con suela plana y sin refuerzos excesivos para adaptarse a la forma natural del pie infantil. Entre sus beneficios se encuentran el favorecimiento del desarrollo muscular y articular del pie, la mejora de la propiocepción, la prevención de deformidades y la mayor comodidad y ligereza. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todos los pies se benefician por igual de este tipo de calzado, y puede no ser adecuado para pies con necesidades especiales, aumentando el riesgo de lesiones si no se introduce de forma progresiva.
Algunas claves para elegir adecuadamente el calzado respetuoso incluyen verificar que sea realmente «respetuoso», probar varios modelos y tallas, evitar costuras internas molestas, optar por materiales naturales como la piel y garantizar el confort y durabilidad. Durante el curso escolar, es importante que los padres revisen periódicamente el ajuste y estado del calzado, tanto por fuera como por dentro, para asegurar que esté en buen estado y se adapte correctamente al pie en crecimiento.
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