Los gestores de fondos internacionales consultados por Bank of America estiman que la duración más probable de la fase activa del conflicto en Oriente Medio se sitúa entre uno y tres meses. Sin embargo, una parte significativa del mercado no descarta que las tensiones se prolonguen por un período más extenso.
En una encuesta reciente realizada a 39 gestores con 632.000 millones de dólares bajo gestión, la mayoría de las respuestas apuntan a un horizonte de «meses y no semanas» para la duración de la crisis, con un 17% que anticipa un enfrentamiento de más de tres meses.
Por otro lado, el informe sectorial «The Oil Gusher» de Bank of America ha revisado al alza el escenario base de precios del petróleo, elevando la previsión para el Brent a una media de 77,5 dólares por barril en 2026. Esto representa un aumento significativo respecto a los 60 dólares estimados anteriormente, considerando el riesgo de una disrupción prolongada en el estrecho de Ormuz.
En caso de un cierre de un mes, se espera que el precio medio del Brent en 2026 sea de 78 dólares, con la posibilidad de alcanzar picos de hasta 200 dólares si las perturbaciones se mantienen hasta el tercer trimestre. Para el año 2027, se prevé que el precio retroceda a una media de 65 dólares a medida que la oferta se normaliza.
En cuanto a las expectativas de los gestores en relación al precio del crudo en los próximos tres a seis meses, más del 50% prevé que se sitúe en una horquilla de entre 70 y 89 dólares de media, mientras que un 33% contempla niveles aún más altos, por encima de los 90 dólares por barril.
Este aumento esperado en el precio del crudo se percibe como un importante riesgo para el crecimiento global, lo que lleva a los inversores a reducir su exposición a divisas emergentes y favorecer un tono más constructivo con el dólar como activo refugio.
En términos de equilibrios en el mercado petrolero, los analistas de Bank of America advierten que el cierre efectivo del estrecho de Ormuz ya está obligando a recortar la producción en Oriente Medio, pudiendo sacar temporalmente del mercado hasta 11 millones de barriles diarios, con un impacto inmediato en los balances globales de oferta y demanda.
Bajo el nuevo escenario base, el banco anticipa un fuerte déficit en el primer semestre de 2026, seguido de un retorno al superávit en la segunda mitad del año. Esto se reflejaría en un perfil de precios del Brent con un segundo trimestre alrededor de los 80 dólares y una tendencia descendente posterior.
El escenario central del banco combina elementos de un desenlace relativamente rápido del conflicto con riesgos de un posible «endurecimiento» del régimen iraní. Además, contempla escenarios más severos, como una guerra extendida hasta el verano que elevaría el precio medio del Brent en 2026 a unos 85 dólares, o un choque que afecte todo el segundo semestre y lleve el precio medio a 100 dólares, con máximos potenciales de hasta 160 dólares en un contexto de pérdidas de oferta más generalizadas.
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