La enfermedad renal crónica (ERC) ha sido responsable de aproximadamente 1,5 millones de muertes en todo el mundo en 2023, lo que equivale a una muerte cada 20 segundos. Este dato la convierte en la novena causa de mortalidad a nivel global, según un informe internacional en el que participaron expertos de diversos centros españoles.
El documento, publicado en ‘Nephrology Dialysis Transplantation’ y basado en datos del estudio de la Carga Mundial de Enfermedad (GBD), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Kidney Disease Improving Global Outcomes (KDIGO), resalta la gravedad de la ERC y la necesidad de tomar medidas urgentes.
Se estima que alrededor de 850 millones de personas en todo el mundo sufren de enfermedad renal crónica, con 4,6 millones de ellos recibiendo tratamiento renal sustitutivo. Además, la ERC es la duodécima causa de años de vida perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte prematura.
En Europa, se calcula que 93,1 millones de adultos tienen ERC, con 750.000 de ellos recibiendo tratamiento renal sustitutivo. Durante el año 2023, 210.000 personas fallecieron a causa de esta enfermedad, lo que representa una muerte cada dos minutos y medio, afectando principalmente a las mujeres. Alemania, Italia, Turquía y España fueron los países con mayor número de muertes.
Se proyecta que para el año 2050, la enfermedad renal crónica podría convertirse en la tercera causa de muerte en Europa Occidental. Por esta razón, los autores del informe hacen un llamado a replantear el sistema de detección y ampliarlo más allá de las personas en riesgo.
Además, instan a los países a cumplir con la resolución de la OMS sobre salud renal para el año 2025, e invertir en sistemas de salud que integren la prevención, detección temprana y tratamiento de la enfermedad renal en las políticas sanitarias nacionales, así como incluir el tratamiento renal en la cobertura sanitaria pública, incluyendo la terapia de revascularización renal.
El estudio contó con la participación de investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz, la Universidad Autónoma de Madrid y el Institut de Recerca Sant Pau, junto con expertos de instituciones internacionales.
El jefe del Servicio de Nefrología e Hipertensión de la Fundación Jiménez Díaz y autor principal del estudio, Alberto Ortiz, advierte que la ERC es una «enfermedad silenciosa» que no presenta síntomas hasta que el fallo renal es casi total, lo que conlleva a un retraso en el diagnóstico. Destaca la importancia de un diagnóstico temprano para detener el envejecimiento biológico acelerado asociado con la enfermedad.
Se menciona que la diálisis, aunque salva vidas, no puede sustituir completamente la función vital de los riñones sanos, lo que puede reducir significativamente la esperanza de vida de una persona joven en tratamiento renal en comparación con alguien sano de la misma edad.
Por último, se destaca que el análisis de la albuminuria puede identificar la enfermedad en etapas iniciales, permitiendo iniciar tratamientos que retrasen la necesidad de diálisis hasta tres décadas, protegiendo la salud cardiovascular y prolongando la vida con calidad.
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