La psiquiatra María Eugenia Herrero ha resaltado la importancia del apego en el desarrollo infantil, advirtiendo que su ausencia en las primeras etapas de la vida puede llevar a trastornos psiquiátricos graves, como el trastorno límite de la personalidad.
Según la experta, la falta de un apego adecuado puede manifestarse pronto con problemas de sueño, alimentación, irritabilidad, llanto frecuente o apatía en los niños, y a medida que crecen, pueden surgir desconfianza, miedo, dificultades en las relaciones interpersonales, inseguridad, baja autoestima y conductas agresivas.
Además, se ha demostrado que el maltrato y las alteraciones tempranas del apego aumentan el riesgo de trastornos ansioso-depresivos, abuso de sustancias y otras enfermedades, reduciendo incluso la esperanza de vida. Es fundamental que los profesionales sanitarios detecten estas situaciones precozmente, ya que tienen un impacto significativo en la salud a lo largo de la vida de la persona.
En otra línea, expertos en neurociencia, psiquiatría, psicología y protección de menores han destacado cómo la ausencia de vínculos seguros está contribuyendo a una mayor vulnerabilidad a las enfermedades mentales y la exclusión social en los adultos. El apego no es solo una categoría psicológica, sino una realidad biológica con profundas implicaciones éticas y sociales.
En cuanto al sistema de protección de menores, se ha señalado la importancia de promover vínculos seguros desde temprana edad, dando prioridad a las medidas familiares sobre las residenciales. Se ha destacado la necesidad de reforzar los sistemas de apoyo a la infancia y de integrar el conocimiento sobre el apego en las políticas públicas de protección.
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