Un estudio reciente ha arrojado nueva luz sobre la relación entre los niveles de colesterol y el riesgo de mortalidad. Según la investigación realizada por un equipo de científicos de China y el Reino Unido, se ha encontrado que unos niveles bajos y en descenso de colesterol podrían estar asociados con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y por cáncer.
El estudio, publicado en la revista ‘Engineering’, se basó en un análisis de cohorte prospectivo y longitudinal a gran escala que incluyó a un total de 163.115 adultos chinos y 317.305 británicos, con una edad media de entre 49 y 61 años. Se excluyeron del estudio a personas que tomaban medicamentos hipolipemiantes, tenían enfermedades preexistentes como enfermedad coronaria o cáncer, o presentaban un índice de masa corporal bajo.
Los resultados mostraron que tanto los niveles altos como los bajos de colesterol están asociados con diferentes riesgos de mortalidad. Mientras que los niveles altos de colesterol total, colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad y colesterol no unido a lipoproteínas de alta densidad se relacionaron principalmente con la mortalidad por enfermedad coronaria, los niveles bajos de estas fracciones de colesterol se asociaron con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y por cáncer.
En cuanto a los niveles óptimos de colesterol para minimizar el riesgo de mortalidad por todas las causas en adultos chinos, se determinó que deberían ser de 200 mg/dL para el colesterol total, 130 mg/dL para el colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad y 155 mg/dL para el colesterol no unido a lipoproteínas de alta densidad.
Además, el estudio también reveló que una disminución de más del 20 % en los niveles de colesterol total, colesterol LDL y colesterol no unido a lipoproteínas de alta densidad se asoció con un aumento del riesgo de mortalidad por cualquier causa. Esto resalta la importancia de controlar los cambios en los niveles de colesterol a lo largo del tiempo para detectar posibles problemas de salud subyacentes.
En resumen, este estudio destaca la necesidad de estrategias individualizadas para el manejo de los niveles de colesterol y sugiere que los niveles bajos de colesterol y sus cambios a lo largo del tiempo deberían considerarse en futuros modelos de predicción de riesgo. Los investigadores señalan que el enfoque en los niveles de colesterol no tratados no contradice la eficacia de las terapias para reducir el colesterol en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares.
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