Un estudio reciente realizado por la Universidad de Binghamton en Estados Unidos ha revelado que no todos los abrazos son inofensivos o afectuosos, sino que algunas parejas, especialmente aquellas que presentan la «triada oscura», utilizan el tacto como un medio de control.
Las personas con rasgos de personalidad de la «triada oscura» -narcisismo, psicopatía y maquiavelismo- tienen más probabilidades de utilizar el tacto para manipular a sus parejas, según un artículo publicado en la revista ‘Current Psychology’ por Richard Mattson, profesor de Psicología en la Universidad de Binghamton, junto con un equipo de estudiantes.
En este estudio se destaca que el tacto puede ser utilizado de manera manipulativa, y que aquellos con rasgos de la «triada oscura» son más propensos a emplearlo de esta forma en una relación. Los resultados del estudio mostraron diferencias según el género, donde los hombres ansiosos por su situación sentimental tendían a usar el tacto para obtener seguridad de sus parejas, mientras que las mujeres con rasgos de la «triada oscura» se sentían más incómodas al ser tocadas, pero utilizaban el tacto como medio de manipulación.
Estas personas con altos niveles de rasgos de la «triada oscura» tienden a tener relaciones románticas a corto plazo, muchas veces conflictivas e incluso violentas. Según Mattson, la orientación de ‘yo primero, tú después’ caracteriza a estos rasgos, y el uso del tacto puede ser un mecanismo clave para entender los problemas que enfrentan en sus relaciones.
El estudio también destaca que el tacto, aunque pueda generar aversión en algunas personas, tiene efectos positivos en la salud y puede ser utilizado como una herramienta de intervención clínica para aquellos que no han aprendido a utilizarlo de manera saludable y recíproca.
En resumen, el tacto puede ser una herramienta poderosa en las relaciones, pero es importante reconocer cuándo se está utilizando de manera manipulativa y cómo puede afectar la dinámica de pareja. Este estudio ofrece información valiosa para identificar áreas de posible intervención y promover relaciones más saludables y equilibradas.
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