Aunque la Navidad es una época de alegría para la mayoría de las personas, también es común que muchas acaben experimentando síntomas de tristeza o depresión. Según el doctor Javier García Campayo, esto se debe a la disolución del espíritu religioso y fraternal en una sociedad de consumo desenfrenado.
La soledad y la sobreexposición a las redes sociales también contribuyen a este estado de ánimo, que se conoce como ‘blues navideño’ o ‘depresión blanca’. Aunque no es un trastorno psiquiátrico, se caracteriza por la presencia de tristeza, insomnio, ansiedad y mal humor.
Para prevenirlo, es fundamental llevar a cabo un autocuidado tanto físico como psicológico. Mantener una alimentación saludable, evitar el consumo de alcohol y otras sustancias, dormir adecuadamente y limitar la relación con personas tóxicas son medidas recomendadas.
Además, es importante gestionar las expectativas y exigencias durante las fiestas, reflexionar sobre lo esencial y prioritario, planificar las celebraciones con tiempo y buscar ayuda si se siente solo o se experimenta un empeoramiento de la depresión. En caso de seguir un tratamiento farmacológico, se debe mantener durante todas las fiestas.
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