Cada año se diagnostican en España unos mil casos de cáncer en niños de 0 a 14 años, cifra que aumenta a 1.500 si se incluyen a los adolescentes (0-18), con una supervivencia media del 84%. El cáncer infantil presenta diferencias significativas con respecto al cáncer en adultos, tanto en sus causas como en su comportamiento, y sus síntomas suelen ser inespecíficos, lo que dificulta su detección temprana.
En el Día Internacional del Cáncer Infantil, la presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas (SEHOP), la doctora Adela Cañete, destaca la importancia de conocer las posibles causas del cáncer en niños, los signos de alerta que deben tener en cuenta las familias, y las posibles secuelas que pueden enfrentar los supervivientes.
Según el Registro Español de Tumores Infantiles (RETI-SEHOP), los tipos más comunes de cáncer en niños incluyen las leucemias, los linfomas, tumores del sistema nervioso central, el neuroblastoma, el nefroblastoma, los sarcomas óseos y el retinoblastoma.
La doctora Cañete destaca que el cáncer en adultos y en niños no es igual, ya que en el caso de los menores se trata de tumores de origen embrionario. En el cáncer infantil, los factores genéticos suelen tener más peso que los medioambientales, aunque estos últimos también se están investigando en profundidad.
En cuanto a los síntomas de alerta de cáncer infantil, se mencionan dolores lumbares extraños, cefaleas atípicas, fiebre con adenopatía y la leucocoria (pupila blanca), que puede ser un signo de retinoblastoma. Es fundamental una detección precoz, ya que en los menores no se pueden realizar programas de cribado como en los adultos.
Las posibles repercusiones del cáncer infantil en el desarrollo de los menores son motivo de preocupación, pudiendo presentarse secuelas físicas, cognitivas o emocionales en el largo plazo en un porcentaje significativo de casos. La doctora Cañete estima que entre el 50% y el 75% de los casos pueden experimentar secuelas importantes a nivel musculoesquelético, de fertilidad, neuropsicológicas o endocrinas.
En resumen, el cáncer infantil presenta características únicas que lo diferencian del cáncer en adultos, siendo fundamental la detección precoz, el conocimiento de los signos de alerta y el seguimiento de posibles secuelas en los menores supervivientes.
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