La falta de luz por la mañana, el uso de pantallas por la noche, las cenas copiosas, el alcohol y la ruptura de rutinas durante las vacaciones pueden afectar negativamente la calidad del sueño. Muchas personas se sienten más cansadas durante las vacaciones que durante el resto del año, y esto se debe a varios factores.
Entrevistando a la doctora Esmeralda Rocío-Martín, médico especialista en Neurofisiología Clínica y experta en Medicina del sueño del Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria, se revela que nuestro cuerpo nota los cambios de horario en vacaciones, lo que desajusta los sistemas que regulan el sueño.
Durante las vacaciones, el reloj biológico tiende a desajustarse debido a que nos acostamos y levantamos más tarde, recibimos menos luz por la mañana, usamos más pantallas por la noche y desordenamos nuestras rutinas habituales. Este desajuste puede provocar somnolencia, una sensación de sueño poco reparador y un menor rendimiento, especialmente al volver a la rutina habitual, lo que se conoce como «jet lag social».
Las fiestas y celebraciones tienen un impacto significativo en la calidad del sueño, ya que acostumbramos a acostarnos más tarde, dormir menos horas, tener cenas copiosas y consumir alcohol, lo que puede afectar la calidad del descanso. Es importante mantener rutinas estables, exponerse a luz natural por la mañana, moderar las comidas copiosas y el alcohol, y limitar el uso de pantallas antes de acostarse para minimizar el desajuste provocado por las vacaciones.
En el caso de niños y adolescentes, es crucial cuidar los horarios de sueño y las rutinas, ya que tienen una tendencia biológica a retrasar la hora de dormirse. Mantener horarios de comidas regulares, asegurar la exposición a la luz natural y limitar el uso de pantallas antes de dormir son prácticas recomendadas.
Si los horarios se han retrasado durante las vacaciones, se aconseja adelantar progresivamente la hora de acostarse y levantarse unos días antes de volver a la rutina habitual, para que el reloj biológico esté mejor ajustado al inicio de las actividades cotidianas. Es fundamental cuidar el descanso y el sueño para mantener un buen rendimiento físico y mental.
FUENTE
