Los paseos primaverales aumentan el riesgo de exposición a garrapatas, arácnidos que pueden transmitir enfermedades vectoriales como la enfermedad de Lyme o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, según la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA).
Estos pequeños artrópodos, conocidos como ectoparásitos temporales que se alimentan de sangre, aumentan significativamente su actividad en esta época del año, lo que eleva el riesgo de transmisión de enfermedades. Manuel García Howlett, director general de ANECPLA, destaca que la primavera es un momento especialmente propicio para el contacto entre humanos y garrapatas debido al aumento de actividades al aire libre en entornos naturales y periurbanos.
En España, las especies de garrapatas de mayor interés sanitario son las del género Hyalomma, principales vectores del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, y las del género Ixodes, implicadas en la transmisión de diversos patógenos de importancia clínica y veterinaria, como el virus de la encefalitis transmitida por garrapatas y la bacteria Borrelia, causante de la enfermedad de Lyme.
Muchas garrapatas se ocultan en la vegetación para adherirse a un huésped cuando este entra en contacto con ellas, mientras que otras buscan activamente a sus hospedadores. Una vez fijadas, pueden permanecer en la piel durante horas o días, facilitando la transmisión de patógenos si no se detectan a tiempo.
En este contexto, es fundamental la prevención y la adopción de medidas sencillas para reducir significativamente el riesgo de exposición. Se recomienda usar ropa que cubra la mayor parte de la piel, aplicar repelentes autorizados y realizar una inspección minuciosa del cuerpo después de actividades al aire libre en zonas de riesgo. La ANECPLA aconseja también el uso de prendas de manga larga y colores claros, llevar los pantalones dentro de los calcetines, evitar la vegetación alta y revisar tanto a personas como a mascotas después de los paseos.
Es importante reforzar las estrategias de vigilancia y control de vectores por parte de las autoridades públicas, con la participación de especialistas en Sanidad Ambiental. La concienciación ciudadana y la colaboración institucional son clave para minimizar el impacto de estos vectores en la salud pública.
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