Un estudio liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) ha revelado nuevos mecanismos celulares que permiten que la arritmia cardíaca más común se mantenga a largo plazo, destacando el papel clave de las células no contráctiles del corazón.
La fibrilación auricular (FA) sigue siendo un desafío terapéutico importante cuando alcanza fases persistentes, donde la reversión espontánea al ritmo normal es poco probable. Tradicionalmente, se ha considerado un trastorno puramente eléctrico de los cardiomiocitos, pero este estudio demuestra que ciertas regiones en las aurículas del corazón desarrollan un entorno celular característico que favorece la persistencia de la arritmia.
Estas áreas, denominadas regiones driver o impulsoras, presentan una actividad eléctrica más rápida que el tejido circundante y actúan como motores que mantienen la fibrilación auricular en el tiempo. El estudio identificó diferencias significativas en la abundancia, tipo y función de fibroblastos y macrófagos, células que no participan directamente en la contracción cardiaca pero influyen en el funcionamiento del tejido.
Los hallazgos sugieren la importancia de las células no contráctiles en el mantenimiento de la FA y abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas dirigidas a dianas celulares y moleculares. La investigación, realizada en colaboración con diversas instituciones nacionales e internacionales, confirma la relevancia funcional de estas regiones y sugiere que los futuros tratamientos deben considerar estas poblaciones celulares.
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