Madrid, 17 Abr. (EDIZIONES) – Decía Cajal que ‘Todo hombre puede ser escultor de su propio cerebro’. Según el neurocientífico José Luis Trejo, del CSIC, el ser humano tiene la capacidad de moldear genéticamente las capacidades cognitivas de su cerebro a través de una vida activa y ejercicio regular.
Para lograrlo, es fundamental reducir al máximo el sedentarismo e incorporar el ejercicio de forma moderada varias veces a la semana. Así lo afirma José Luis Trejo, experto en neurociencias del Centro de Neurociencias Cajal del CSIC, quien destaca que el número de neuronas en el hipocampo es flexible según nuestro estilo de vida, estando influenciado por factores como el estrés, el ejercicio, el sueño y la alimentación.
El sedentarismo, advierte Trejo, lleva al cerebro al mínimo de su capacidad genética, con menos neuronas nuevas, sinapsis y dendritas. Además, el cerebro experimenta una mínima irrigación sanguínea y un envejecimiento prematuro debido a la falta de actividad física.
Los beneficios del ejercicio para el cerebro son numerosos: mejora la eficiencia energética de las neuronas, aumenta las conexiones neuronales, eleva el número de neuronas en el cerebro y multiplica la irrigación sanguínea. Todo esto se traduce en una mayor capacidad cognitiva, mejora en la resolución de problemas, efectos antidepresivos y ansiolíticos, además de minimizar la depresión y la ansiedad.
El ejercicio también favorece la neurogénesis en adultos, aumentando la formación de nuevas neuronas en el hipocampo. Esto contribuye a potenciar la capacidad cognitiva, siendo un factor antidepresivo y ansiolítico, según investigaciones en modelos animales y en el cerebro humano.
En resumen, mantener un estilo de vida activo y realizar ejercicio regularmente no solo beneficia al cuerpo, sino que también es fundamental para preservar y mejorar las capacidades cognitivas del cerebro a lo largo de la vida.
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