España ha notificado un total de 101 casos de sarampión durante los meses de enero (65 casos) y febrero (36 casos) de 2026, situándose como el segundo país con mayor número de casos en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo (UE/EEE) según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).
En el informe mensual emitido por el ECDC, se destaca que en los últimos meses de enero se registraron 211 casos de sarampión, mientras que en febrero la cifra disminuyó a 139 casos. Sin embargo, se advierte que esta tendencia podría cambiar con futuras actualizaciones retrospectivas, ya que la transmisión tiende a aumentar en los meses de primavera.
Durante el periodo de 12 meses comprendido entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, los Estados miembros de la UE/EEE notificaron un total de 4.623 casos de sarampión. De estos casos, el 33,2% correspondieron a niños menores de cinco años y el 42,3% a personas de 15 años o más. Las tasas de notificación más altas se observaron en lactantes menores de un año y en niños de uno a cuatro años.
En cuanto a la vacunación, de las 4.013 personas con edad y estado de vacunación conocidos, el 79,9% no estaban vacunadas, el 9,4% estaban vacunadas con una dosis, el 9,6% con dos o más dosis y el 0,8% con un número desconocido de dosis. En este periodo de tiempo, se reportaron seis muertes atribuibles al sarampión en Francia, Países Bajos y Rumania.
En relación a la rubéola, se notificaron tres casos en enero y ocho en febrero en varios países europeos. En el mismo periodo de 12 meses, se reportaron un total de 83 casos de rubéola en la UE/EEE, sin que se registraran muertes atribuibles a esta enfermedad.
El ECDC ha recomendado mantener una alta cobertura de vacunación contra el sarampión, superando el 95% con la segunda dosis, para prevenir la infección. Asimismo, se hace hincapié en la importancia de identificar y vacunar a las personas elegibles en los programas de vacunación, así como en garantizar una vigilancia de alta calidad y una capacidad de salud pública adecuada para detectar, diagnosticar, responder y controlar los brotes. Además, se insta a concienciar a los profesionales sanitarios sobre la importancia de la vacunación y a abordar las barreras existentes para garantizar la atención a poblaciones desatendidas y reducir las desigualdades en la vacunación.
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